¿Cómo decide Chihuahua qué ganado cruza primero a Estados Unidos? Estas son las nuevas reglas

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Cuando la frontera ganadera vuelva a abrir, habrá más animales esperando salir de Chihuahua que espacios disponibles para cruzar. Un nuevo sistema busca responder una pregunta que puede representar miles de pesos para un productor: ¿quién pasa primero?

Para un ganadero de Chihuahua, tener animales listos para exportar a Estados Unidos no significa que simplemente pueda subirlos a un tráiler y dirigirse a la frontera.

Primero necesita cumplir requisitos sanitarios y documentales.

Y ahora también tendrá que ocupar un lugar dentro de una fila digital de exportación.

La Unión Ganadera Regional de Chihuahua (UGRCh) puso en marcha este 1 de septiembre a las 12:00 horas un nuevo mecanismo para administrar los turnos ante la eventual reapertura de los cruces ganaderos con Estados Unidos.

La razón es matemática:

hay más ganado esperando exportarse que capacidad disponible para cruzarlo.

Primero: ¿qué es exactamente un turno de exportación?

Podemos verlo como una reservación.

Estados Unidos establece una capacidad determinada para recibir e inspeccionar ganado mexicano a través de las estaciones autorizadas.

Por eso los productores no pueden llegar todos el mismo día.

Necesitan una fecha para movilizar sus animales hacia la estación cuarentenaria, cumplir las inspecciones correspondientes y, si todo está en regla, cruzar hacia Estados Unidos.

El problema aparece cuando miles de animales están esperando y solamente existe capacidad para unos cientos cada día.

Entonces alguien tiene que decidir quién obtiene primero esas fechas.

Ahí entran los turnos.

¿Cómo funcionaba antes?

Durante la reapertura ganadera de 2025, el procedimiento contemplaba que el tramitador entregara el expediente en la oficina de exportación de la UGRCh.

Posteriormente se revisaba la documentación y se asignaba una fecha de cruce junto con una estimación.

El nuevo modelo modifica esa lógica.

Ahora la intención de exportar comenzará a registrarse digitalmente mediante VacaNet y cada solicitud deberá generar un folio que permita conocer su posición dentro del proceso.

La diferencia más importante es que la fila pretende quedar visible y conservar un historial.

¿Cómo entro ahora a la fila?

El productor deberá registrar en VacaNet su intención de exportar.

Pero no bastará con escribir cuántas cabezas quiere enviar.

Tendrá que incluir los aretes SINIIGA correspondientes a los animales que pretende exportar.

La UGRCh cotejará esos números contra el inventario registrado en la UPP o PSG del solicitante.

Si los animales declarados coinciden con el inventario, la solicitud podrá completarse y obtener un folio.

Si existe alguna discrepancia, el folio no se emitirá hasta que la información sea corregida.

Esto tiene una consecuencia importante:

ya no se plantea obtener primero un lugar y decidir posteriormente exactamente qué animales serán enviados.

El ganado debe estar identificado desde el inicio.

Entonces, ¿quién cruza primero?

Aquí aparece la palabra que probablemente resulte más complicada del nuevo procedimiento:

prelación.

En términos sencillos, significa el orden en el que cada productor adquiere el derecho de elegir una fecha disponible.

El sistema utilizará cuatro elementos:

Antigüedad: cuándo fue presentada originalmente la solicitud.

Sorteo: servirá para ordenar solicitudes que tengan una antigüedad equivalente.

Elegibilidad: el productor y sus animales deberán cumplir los requisitos sanitarios y documentales.

Prelación: establece quién tiene primero el derecho de escoger entre las fechas disponibles.

Es decir, no será simplemente una tómbola donde cada mañana se sorteen los 750 espacios del día.

El sorteo no decidirá diariamente quién cruza

Esta parte es importante.

De acuerdo con el procedimiento presentado por la UGRCh, el sorteo se realizará una sola vez por cada bloque de folios recibidos durante la semana.

Su función será ordenar solicitudes con antigüedad equivalente.

La organización plantea que ese sorteo sea público, reproducible y auditable.

Eso significa que posteriormente debería poder revisarse cómo se obtuvo el resultado.

Aquí está precisamente el elemento que permitirá evaluar si el nuevo sistema resulta realmente más transparente: no basta con afirmar que existe una fila; el productor debe poder verla y comprobar cómo obtuvo su posición.

¿Cómo sabrá un ganadero qué lugar ocupa?

VacaNet deberá mostrar al productor información como:

Folio

Antigüedad

Estatus

Posición de prelación

La propuesta contempla que esta información también pueda consultarse en la página de la UGRCh y en pantallas ubicadas en el área de exportación.

Además, los folios no desaparecerán cuando avancen.

Cambiarán de estatus y conservarán un historial.

En otras palabras, un productor debería poder entrar y saber:

“Estoy en este lugar de la fila y estas solicitudes están delante de mí”.

Eso es lo que la UGRCh denomina una prelación verificable.

Tener turno no significa tener permiso para exportar

Aquí existe otra diferencia fundamental.

Estar en la fila no garantiza que el ganado pueda cruzar.

El productor deberá mantener todos los requisitos sanitarios y documentales correspondientes.

Entre ellos se contemplan la prueba de tuberculosis, documentación requerida, VUCEM, certificado de SENASICA y la condición de elegibilidad de la UPP o PSG.

Si llega el momento de una solicitud y todavía no está lista, permanecerá pendiente.

Pero no deberá detener a todos los que están detrás.

La lógica es:

la fila determina el orden; los requisitos determinan quién realmente está listo para exportar.

Cuando llegue tu turno podrás escoger día

Esta es otra modificación relevante.

El nuevo modelo no pretende amarrar automáticamente al productor a un único día.

Cuando llegue su turno y sea elegible, podrá seleccionar una fecha disponible dentro de la misma semana, dependiendo de la capacidad existente.

VacaNet mostrará cuántos espacios quedan disponibles en cada jornada.

Cuando un productor seleccione una fecha, el número de animales de su lote será descontado de la capacidad de ese día.

Esto permitiría algo particularmente importante para los rancheros:

planear con mayor anticipación cuándo mover el ganado hacia la frontera.

¿Cuántas cabezas podrán cruzar?

Aquí debemos distinguir entre el sistema de turnos y la reapertura de la frontera.

La propuesta parte de una capacidad inicial de 750 cabezas diarias.

Información difundida este 1 de septiembre señala que el plan para San Jerónimo–Santa Teresa contempla comenzar con esas 750 cabezas, aumentar posteriormente a 900, después a 1,200 y finalmente llegar a alrededor de 1,500 cabezas.

Pero esas cifras dependen de las condiciones sanitarias y de las autorizaciones estadounidenses.

Además existe otro cuello de botella.

La propuesta considera que cada médico veterinario podrá certificar hasta 300 cabezas por día.

Por eso no basta con tener espacio físico en la frontera.

También debe existir capacidad para realizar las revisiones correspondientes.

¿Por dónde cruzará el ganado de Chihuahua?

Los dos puntos que actualmente concentran la expectativa son:

San Jerónimo, Chihuahua–Santa Teresa, Nuevo México

y posteriormente:

Puerto Palomas, Chihuahua–Columbus, Nuevo México.

La reapertura de estos cruces depende de las evaluaciones y decisiones sanitarias de Estados Unidos.

Esto es importante porque el nuevo sistema de turnos ya comenzó, pero la frontera ganadera de Chihuahua no debe considerarse automáticamente abierta por ello.

La fecha que se ha manejado para la reactivación ronda finales de septiembre, aunque todavía está sujeta a autorización estadounidense.

¿Por qué cambiar las reglas precisamente ahora?

Porque Chihuahua se prepara para una situación poco habitual.

Después de meses de restricciones fronterizas, existe una acumulación considerable de ganado que busca ingresar al mercado estadounidense mientras la capacidad inicial será limitada.

El sector ha estimado que el cierre fronterizo impidió exportar alrededor de un millón de cabezas acumuladas entre inventarios rezagados y producción posterior, con pérdidas económicas que han sido calculadas en más de mil millones de dólares.

Cuando la puerta vuelve a abrir parcialmente, aparece una pregunta inevitable:

¿quién entra primero?

Representantes del sector han reconocido públicamente que el sorteo busca evitar especulaciones sobre posibles favoritismos en la asignación de turnos.

Eso ayuda a entender por qué la visibilidad de la fila se convirtió en una pieza central del nuevo modelo.

No encontramos, sin embargo, evidencia suficiente para afirmar que el cambio responda a irregularidades comprobadas en el sistema anterior.

Lo que sí existe es una presión extraordinaria: mucho ganado acumulado y pocos espacios iniciales disponibles.

¿Qué pasa si un productor tiene muchísimo ganado?

El procedimiento no establece, por ahora, un número máximo de cabezas por productor.

Una mayor cantidad de animales puede generar más folios y, con ello, más participaciones dentro del mecanismo correspondiente.

Pero eso no significa que un productor grande pueda simplemente saltarse la fila.

Una vez establecida la prelación, la propuesta señala que nadie podrá adelantarse administrativamente.

También se contempla dividir un lote entre dos o tres fechas cuando las reglas sanitarias y la capacidad disponible lo permitan.

¿Y cuánto tendrá que esperar cada ganadero?

Esta es probablemente la pregunta que todavía no tiene una respuesta única.

Dependerá de:

la cantidad de ganado acumulado;

el lugar obtenido en la fila;

la capacidad diaria autorizada;

la disponibilidad de médicos veterinarios;

el cumplimiento documental;

las condiciones sanitarias;

y la cantidad de cruces que finalmente sean habilitados.

Precisamente por eso VacaNet pretende mostrar una estimación del tiempo de espera.

No existe hoy una cifra responsable que permita afirmar que todos esperarán tres días, una semana o un mes.

Dependerá de cómo avance la fila.

Perder una semana también cuesta dinero

Para alguien fuera del sector, esperar siete días más puede parecer únicamente un problema de calendario.

Para un productor significa seguir alimentando, cuidando y manteniendo animales que ya estaban preparados para comercializarse.

También puede implicar reorganizar transporte, personal, revisiones veterinarias y fechas de entrega.

Y cuando hablamos de cientos de cabezas, cada jornada adicional multiplica esos costos.

La dimensión del problema quedó clara durante el cierre fronterizo: Chihuahua llegó a acumular cientos de miles de animales que no pudieron ingresar al mercado estadounidense, obligando a productores a buscar alternativas comerciales y asumir el costo de mantener inventarios durante más tiempo.

Por eso un turno de exportación no es simplemente un número en una computadora.

Puede determinar cuándo un productor finalmente convierte meses de trabajo en una venta.

Una fila digital para una frontera con espacio limitado

El verdadero examen del nuevo sistema llegará cuando comiencen los cruces.

La propuesta tiene elementos que, sobre el papel, permiten seguir el proceso: folios, fecha y hora de registro, sorteos por bloques, historial permanente y una posición visible dentro de VacaNet.

Pero la transparencia no dependerá de cómo se describa el mecanismo.

Dependerá de que los productores realmente puedan consultar la fila, reproducir los resultados del sorteo y comprobar que nadie avanzó sin corresponderle.

Porque detrás de una palabra aparentemente burocrática como “prelación” existe algo mucho más sencillo:

cuando cientos de ganaderos quieren cruzar miles de animales por una frontera que solamente puede recibir una fracción de ellos cada día, alguien tiene que decidir quién pasa primero.

Ahora Chihuahua quiere que esa respuesta pueda verse en una pantalla.

Redacción por: Jesús Cota

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