Toros ya es campeón. ¿Qué necesita Dorados para serlo?

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Por Jorge Cruz Camberos

Toros de Tijuana acaba de levantar el campeonato de la Liga Mexicana de Beisbol. Dorados de Chihuahua terminó último de la Zona Norte. La distancia entre ambos proyectos no se explica únicamente con una nómina: también habla de estructura, scouting, estadio, experiencia de afición y, sobre todo, de tiempo para construir una organización.

Toros de Tijuana acaba de levantar el campeonato de la Liga Mexicana de Beisbol.

Dorados de Chihuahua terminó último de la Zona Norte.

La pregunta es inevitable:

¿qué tiene Tijuana que todavía no tiene Chihuahua?

La primera respuesta es dinero.

En el medio beisbolero se habla de que la inversión de Toros en jugadores y estructura deportiva podría ser hasta tres veces mayor que la de Dorados.

No existen cifras públicas que permitan comprobarlo.

Pero tampoco hay que engañarnos: la nómina importa.

Los buenos jugadores cuestan.

Los buenos coaches cuestan.

El scouting cuesta.

La tecnología cuesta.

Y construir un equipo campeón cuesta.

Pero pensar que todo se resuelve con dinero sería demasiado fácil.

Toros construyó algo más grande que un roster

Tijuana lleva más de una década construyendo una organización.

Tiene tres campeonatos: 2017, 2021 y ahora 2026.

Y su éxito no está solamente dentro del diamante.

En 2025, Toros fue el equipo más premiado en los Galardones de Innovación de la LMB, con reconocimientos en comunicación, estrategia, medios digitales, marketing y experiencia de estadio.

Mientras tanto, Dorados apenas regresó a la Liga Mexicana de Beisbol en 2024.

Estamos comparando una organización consolidada contra un proyecto que todavía está empezando.

Y eso también hay que decirlo.

Entonces, ¿qué necesita Dorados?

Primero:

más inversión deportiva.

Si queremos competir consistentemente contra las mejores organizaciones de México, necesitamos acercarnos gradualmente a su nivel de inversión.

Pero después viene algo todavía más importante:

gastar mejor.

Dorados debería aspirar a construir la mejor red de scouting del norte de México.

Y Chihuahua tiene una ventaja extraordinaria para hacerlo: la Liga Estatal.

Chihuahua, Juárez, Delicias, Cuauhtémoc, Parral, Camargo, Madera…

Hay talento jugando beisbol por todo el estado.

Entonces la pregunta también debería ser:

¿por qué no convertir esa enorme cultura beisbolera en una auténtica cantera Dorados?

Después vienen la analítica, el desarrollo de pitchers, la preparación física, la tecnología, las academias y las relaciones con organizaciones de Grandes Ligas.

No construir solamente el equipo de 2027.

Construir el Dorados de 2030.

Y hay otro problema: nuestra casa

El Monumental es propiedad del Gobierno del Estado y Dorados comparte el inmueble con la Liga Estatal.

Eso ha generado conflictos de calendario e incluso partidos de LMB programados a las dos de la tarde, con temperaturas superiores a los 35 grados.

Tijuana tiene mucho mayor control sobre su estadio.

Dorados no.

Y eso afecta horarios, experiencia, asistencia y construcción de marca.

Chihuahua necesita encontrar una solución.

Puede ser una nueva operación del Monumental, mayor certidumbre de calendario o desarrollar el Almanza como sede complementaria.

Pero un equipo profesional necesita sentir que tiene casa.

Cada juego tiene que convertirse en un evento

Hay otro dato que debería preocuparnos.

Dorados tuvo en 2026 la peor asistencia de la LMB y cayó 24% respecto al año anterior.

Y no parece ser simplemente un problema de precios: Chihuahua no está entre las plazas más caras de la liga.

Entonces tenemos que preguntarnos:

¿por qué una ciudad tan beisbolera no está yendo al estadio?

Ahí Tijuana también deja una lección.

Un equipo profesional ya no compite solamente durante nueve entradas.

Compite en redes.

En entretenimiento.

En alimentos.

En servicio.

En contenidos.

En comunidad.

En hacer que un niño salga del estadio queriendo regresar.

El partido sigue siendo el centro.

Pero hoy la experiencia comienza mucho antes del primer lanzamiento y termina mucho después del último out.

No necesitamos buscar culpables

Dorados tiene apenas dos años en esta nueva etapa.

Tijuana lleva más de una década construyendo la suya.

Por eso no creo que la solución sea cambiar diez jugadores, despedir al manager y volver a empezar cada abril.

Necesitamos continuidad.

Necesitamos inversión.

Necesitamos estructura.

Y necesitamos tiempo.

Chihuahua tiene empresarios, estadio, talento y una de las culturas beisboleras más fuertes del país.

Los ingredientes existen.

Ahora hay que construir la organización.

Yo quiero ver algún día el Monumental lleno en septiembre.

Quiero ver niños de Chihuahua soñando con jugar para Dorados.

Y quiero ver a Dorados levantando una Serie del Rey.

Toros acaba de demostrarnos que se puede.

La pregunta ya no es qué hizo Tijuana para ser campeón.

La pregunta es mucho más interesante:

¿qué estamos dispuestos a construir en Chihuahua para que el próximo campeón seamos nosotros?

Jorge Cruz Camberos
Artículo de opinión

Las opiniones expresadas en este artículo corresponden exclusivamente a su autor.


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