Chihuahua tiene talento. Lo que no tiene es una cantera

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Por Jorge Cruz Camberos

Uruguay tiene apenas 3.4 millones de habitantes.

Y ha producido a Luis Suárez, Cavani, Valverde y Darwin Núñez.

¿Casualidad?

No.

Más de 65 mil niños de entre 6 y 13 años participan en su sistema organizado de fútbol infantil.

Bélgica hizo algo parecido. En 2006 decidió cambiar completamente la manera de formar jugadores. Unificó metodologías, profesionalizó entrenadores y construyó un sistema nacional.

Después aparecieron De Bruyne, Hazard, Courtois y Lukaku.

Y Benfica convirtió esa misma lógica en negocio: en diez años obtuvo más de 500 millones de euros vendiendo jugadores formados en casa.

La lección es sencilla:

Los grandes futbolistas aparecen donde existe un sistema para encontrarlos y desarrollarlos.

Y Chihuahua todavía no lo tiene.

No significa que partamos de cero.

En Chihuahua capital existen esfuerzos importantes como Independiente, Dorados Inter y distintas academias que durante años han formado niños y enviado talento hacia estructuras profesionales.

También hay trabajo en Cuauhtémoc, Delicias, Juárez y otras ciudades.

Tenemos entrenadores.

Tenemos academias.

Tenemos ligas.

Tenemos niños.

Lo que no tenemos es una carretera que conecte todo eso.

El Modelo Chihuahua

Yo empezaría en Chihuahua capital.

No creando otra academia que compita contra las existentes, sino construyendo un Centro Chihuahua de Desarrollo de Talento que trabaje con ellas.

Independiente sigue siendo Independiente.

Dorados Inter sigue siendo Dorados Inter.

Las academias de Delicias y Cuauhtémoc continúan haciendo su trabajo.

Pero los mejores jugadores entrarían periódicamente a concentraciones estatales con preparación física, nutrición, psicología deportiva, tecnología, entrenadores certificados y visorías profesionales.

Y después viene la pieza que puede cambiarlo todo:

Una alianza estratégica con FC Juárez.

Juárez ya tiene lo que Chihuahua capital no tiene: una conexión directa con Liga MX.

Chihuahua podría convertirse en el gran centro de detección y formación del estado.

Juárez, en una de sus principales puertas hacia el fútbol profesional.

Y Delicias, Cuauhtémoc, Parral y, eventualmente, la Sierra, en nodos permanentes de detección.

Pachuca ya demostró que funciona

Pachuca lleva años buscando talento mucho más allá de Hidalgo.

Su filosofía ha sido sencilla: si el jugador no puede llegar hasta el club, el club tiene que llegar hasta el jugador.

Por eso busca talento incluso en comunidades alejadas.

Chihuahua debería hacer exactamente eso.

Porque quizá nuestro próximo gran futbolista no esté entrenando hoy en una academia importante.

Quizá esté jugando en Delicias.

En Cuauhtémoc.

En Parral.

O en alguna comunidad donde jamás ha llegado un visor profesional.

La Federación Mexicana acaba, además, de anunciar un nuevo modelo que pone la certificación y estandarización de academias en el centro de su estrategia.

Ahí está nuestra oportunidad.

No esperar.

Adelantarnos.

Convertir a Chihuahua en un laboratorio nacional de formación.

Porque durante años hemos cometido el mismo error: soñamos primero con tener un equipo profesional.

Yo empezaría exactamente al revés.

Primero construyamos miles de futbolistas.

Después preocupémonos por el equipo.

Porque un equipo puede desaparecer en una temporada.

Una cantera puede cambiar generaciones.

Y Chihuahua ya tiene lo más difícil:

Los niños están jugando.

Ahora necesitamos construirles el camino.

ES! Visión

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