Donald Trump publicó una imagen en la que “Mexico” aparece tachado del nombre de New Mexico y sustituido por “America”. La publicación generó una respuesta inmediata de autoridades del estado, pero hasta ahora no existe una orden ejecutiva ni un proceso oficial para cambiar su nombre. Y hacerlo sería mucho más complicado que modificar un mapa federal.

Nuevo México podría llamarse “New America”.
Al menos esa es la idea que Donald Trump lanzó este domingo 6 de septiembre desde Truth Social.
El presidente estadounidense compartió una imagen del mapa de Nuevo México donde la palabra “Mexico” aparecía tachada y sustituida por “America”, formando “New America”. Posteriormente escribió que “muchas personas” habían sugerido el cambio y calificó el nuevo nombre como más “prestigioso y bonito”. La cuenta oficial de la Casa Blanca en X también replicó la imagen.
Pero aquí está la diferencia importante:
Trump puede proponerlo. No puede cambiar unilateralmente el nombre del estado.
¿Trump ya ordenó cambiar el nombre?
No.
Hasta este 7 de septiembre no existe una orden ejecutiva que cambie oficialmente New Mexico por New America.
Lo que existe es una publicación presidencial en redes sociales.
Eso la diferencia de otros casos recientes. Trump sí utilizó órdenes ejecutivas para modificar la denominación utilizada por el gobierno federal estadounidense para el Golfo de México y, recientemente, el Lago Ontario, cambios que terminaron apareciendo en bases cartográficas oficiales estadounidenses y posteriormente en servicios como Google Maps y Apple Maps para usuarios en Estados Unidos.
Nuevo México es otra historia.
No estamos hablando de un accidente geográfico.
Estamos hablando de uno de los 50 estados de la Unión.
¿Puede el presidente cambiarle el nombre a un estado?
No mediante una orden presidencial.
Y hay una razón bastante sencilla.
La propia Constitución de Nuevo México comienza estableciendo en su Artículo I:
“The name of this state is New Mexico”.
Es decir, el nombre está escrito directamente en la Constitución estatal.
Para modificarlo habría que cambiar esa Constitución.
La Constitución estadounidense tampoco concede al presidente una facultad para cambiar unilateralmente el nombre de un estado. El Artículo IV entrega al Congreso facultades relacionadas con la admisión y formación de estados, pero no establece una herramienta presidencial para rebautizar uno existente.
Entonces, ¿qué tendría que pasar para que realmente se llamara “New America”?
Aquí la publicación de Trump se encuentra con la política de Nuevo México.
La ruta jurídica más clara tendría que comenzar dentro del propio estado.
La Constitución de Nuevo México establece que una enmienda puede ser propuesta durante una sesión regular de la Legislatura y requiere el voto favorable de la mayoría de todos los integrantes electos de ambas cámaras.
Después tendría que someterse a los votantes.
Para una modificación como la del Artículo I, sería necesaria también la aprobación de la mayoría de los ciudadanos que voten sobre la enmienda.
En términos sencillos:
Legislatura de Nuevo México → votación ciudadana → cambio constitucional.
No basta con que el presidente lo publique.
Y políticamente, hoy parece extremadamente improbable.
Nuevo México respondió rápido
La gobernadora demócrata Michelle Lujan Grisham rechazó la idea y aseguró que el nombre del estado “no está sujeto a debate”.
También hubo respuestas de los integrantes de la delegación federal de Nuevo México.
El senador Martin Heinrich afirmó que seguirá llamando por sus nombres al Golfo de México, Lago Ontario y Nuevo México.
El senador Ben Ray Luján escribió que será “New Mexico, always has been and always will be”, mientras los representantes Melanie Stansbury y Gabe Vasquez defendieron el peso histórico y cultural del nombre.
La reacción tiene además una explicación histórica.
Nuevo México no recibió ese nombre cuando se convirtió en estado estadounidense.
Es muchísimo más antiguo.
¿Por qué se llama Nuevo México?
Aquí está probablemente la parte más interesante de la historia.
El nombre Nuevo México es anterior incluso a Estados Unidos.
Fuentes históricas del gobierno estadounidense documentan el uso de Nuevo México desde el siglo XVI, mucho antes de la independencia estadounidense de 1776 y también antes de que México se convirtiera en un país independiente en 1821.
Durante las exploraciones españolas hacia el norte de Nueva España comenzó a utilizarse el término para identificar aquel territorio.
En 1598, Juan de Oñate encabezó una expedición que avanzó hacia el norte a través del desierto de Chihuahua, cruzó por la zona del actual Paso del Norte —hoy Ciudad Juárez— y realizó la ceremonia española de posesión de Nueva México.
Pocos años después, Gaspar Pérez de Villagrá publicó en 1610 su obra Historia de la Nueva México, uno de los primeros relatos europeos sobre la región.
Por eso hay una curiosidad importante:
¿Sabías que…?
Nuevo México se llamaba así antes de que Estados Unidos existiera y antes de que México fuera un país independiente.
El nombre no nació en 1912 cuando se convirtió en estado estadounidense.
Tiene más de cuatro siglos de historia.
De España a México y después a Estados Unidos
El territorio permaneció bajo dominio español durante siglos.
Cuando México consiguió su independencia de España en 1821, Nuevo México pasó a formar parte del territorio mexicano.
Eso cambió después de la guerra entre México y Estados Unidos.
Mediante el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848, México cedió a Estados Unidos un enorme territorio que incluía Nuevo México. Posteriormente se creó el Territorio de New Mexico y comenzó un largo proceso para conseguir la categoría de estado.
Finalmente, el 6 de enero de 1912, el presidente William Howard Taft proclamó oficialmente a Nuevo México como el estado número 47 de Estados Unidos.
Es decir:
el nombre llevaba siglos existiendo cuando Washington finalmente admitió al estado.
¿Y por qué esto debería importarle a Chihuahua?
Porque Nuevo México no es un vecino lejano de Estados Unidos.
Comparte frontera directamente con Chihuahua.
Dos cruces ayudan a dimensionar esa relación:
San Jerónimo–Santa Teresa, conectado con la zona de Ciudad Juárez, y Palomas–Columbus, en el noroeste del estado.
Ambos forman parte de los corredores comerciales entre Chihuahua y Nuevo México. Santa Teresa recibe transporte comercial y mantiene además infraestructura utilizada para operaciones ganaderas vinculadas directamente con productores chihuahuenses.
La relación tampoco comenzó con las maquiladoras.
El antiguo Camino Real de Tierra Adentro conectó durante siglos el centro de Nueva España, Chihuahua, Paso del Norte y Nuevo México.
Por eso hablar del nombre del estado también significa hablar de una historia regional compartida entre ambos lados de la frontera.
Entonces, ¿Nuevo México podría convertirse en Nueva América?
Legalmente, un estado puede modificar su propia Constitución.
Así que en teoría un cambio de nombre no es imposible para siempre.
Pero no depende de Donald Trump.
Para que New Mexico cambiara oficialmente su nombre tendría que existir primero un verdadero movimiento político dentro del estado, conseguir respaldo legislativo y después convencer a sus propios habitantes para modificar la Constitución.
Hoy no existe ese proceso.
Lo que existe es una publicación presidencial que volvió a colocar un nombre de más de 400 años en medio de la conversación política estadounidense.
Y mientras eso no cambie en las urnas y en la Constitución estatal, el vecino de Chihuahua seguirá llamándose:
Nuevo México.
Redacción por: Jesús Cota
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