Mientras tú lo piensas, una corredora de Guachochi ya llegó a los Alpes

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Chihuahua tiene montañas que atraen al mundo y corredores que cruzan fronteras. La pregunta es cómo convertir ese orgullo en oportunidades para nuestra gente.

Por Jorge Cruz Camberos

Hay quienes ven una montaña y piensan: “Qué bonita foto”.

Jenifer Yáñez vio las de Chamonix, Francia, y se puso a correr.

La atleta rarámuri de Guachochi completó la prueba CCC de la Semana UTMB 2026, uno de los grandes escenarios del trail mundial. Reyes Giltro y Mauro Martín Quimare también llegaron a competir después de clasificarse en la Sierra Tarahumara.

De Guachochi a los Alpes. Así de lejos llega el talento de Chihuahua.

Ahora falta que las oportunidades también lleguen a sus comunidades.

Tú ves cerros. Alguien más ve sus próximas vacaciones

Hay personas dispuestas a viajar miles de kilómetros para correr por nuestras barrancas.

Chihuahua by UTMB anunció para su edición 2026 más de 1,100 atletas de 27 países. Tenemos algo capaz de hacer que alguien busque vuelos, reserve una habitación y venga a conocernos.

Y cada visitante necesita comer, dormir y moverse.

Ahí entran la señora que prepara desayunos, el guía que conoce los caminos, quien renta una cabaña y la familia que vende artesanías.

La meta de una carrera puede ser el comienzo de muchos negocios.

Mucho paisaje, pero hay que facilitar el viaje

Ponte del otro lado: ves un video espectacular de las Barrancas del Cobre y decides venir.

¿A dónde vuelas? ¿Quién te recoge? ¿Dónde duermes? ¿Qué hace tu familia mientras tú corres?

Si resolver eso se vuelve una carrera de obstáculos, podemos perder al visitante antes de que compre el boleto.

Necesitamos paquetes fáciles de reservar, transporte confiable, información clara y actividades para los acompañantes.

Porque quien viene por una competencia podría quedarse por la comida, los pueblos y las ganas de seguir explorando.

Que el aplauso también se convierta en ingreso

Compartir la foto de una corredora rarámuri está bien. Construir oportunidades junto con su comunidad está mejor.

Eso exige contratar servicios locales, pagar justamente, respetar los caminos y escuchar a quienes viven ahí.

Las comunidades deben participar en las decisiones y en el negocio. Su cultura y su territorio son parte esencial de lo que hace especial esta experiencia.

El éxito tendría que sentirse en la mesa de las familias, en sus ventas y en las opciones que encuentran sus jóvenes.

Chihuahua merece una temporada de aventura

Propongo conectar nuestros eventos en un calendario que invite a viajar durante todo el año, desarrollar experiencias en otras regiones y medir cuánto dinero se queda en cada comunidad.

Parral, el noroeste y la región de los lagos también merecen proyectos bien diseñados, con operadores capaces y participación local.

Tenemos motivos de sobra para que el mundo venga. Nos toca hacer que llegar sea sencillo y que recibirlo valga la pena para nuestra gente.

Jenifer ya llevó el nombre de Guachochi hasta los Alpes.

Ahora hagamos que alguien en Francia vea nuestras barrancas y diga: “Mis próximas vacaciones son en Chihuahua”.

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