Los trabajos del paso inferior de Tecnológico y Los Arcos, así como la nueva conexión entre Teófilo Borunda y el Periférico de la Juventud, ya están provocando cierres, desvíos y congestionamientos en horas pico. Autoridades se reunieron con vecinos para revisar las afectaciones.
Si durante los últimos días has tardado más de lo normal para cruzar por la avenida Tecnológico o por el sector Reliz, no es solamente percepción.
Dos de las obras viales actualmente en construcción en Chihuahua están modificando la circulación en puntos donde diariamente coinciden automóviles, transporte y vehículos de carga.
Por un lado está el paso inferior de avenida Tecnológico y Los Arcos, a cargo del Gobierno del Estado.
Por otro, la nueva conexión vial en El Reliz, donde se construye una gaza atirantada que permitirá enlazar Teófilo Borunda con el Periférico de la Juventud.
Y mientras ambas prometen modificar la movilidad cuando estén terminadas, durante la construcción están generando exactamente lo contrario: trayectos más lentos.
Tecnológico y Los Arcos: menos carriles y más presión sobre la avenida
Uno de los puntos con mayores afectaciones recientes ha sido el cruce de avenida Tecnológico y Los Arcos.
Ahí se construye un paso inferior que cambiará la manera en que los vehículos atraviesan una de las principales entradas y salidas del norte de Chihuahua.
Durante los trabajos ha sido necesario restringir carriles y modificar temporalmente la circulación.
El problema se vuelve particularmente visible durante las horas de mayor tráfico.
Además de los automóviles que utilizan Tecnológico para desplazarse entre colonias del norte y el resto de la ciudad, por el corredor también circulan vehículos pesados y tráileres, por lo que cualquier reducción en la capacidad de la vialidad puede generar filas rápidamente.
En Reliz también cambió la movilidad
El segundo frente se encuentra en el sector Reliz.
Ahí el Municipio desarrolla una nueva conexión que busca facilitar la incorporación desde Teófilo Borunda hacia el Periférico de la Juventud mediante una estructura atirantada con arco.
La construcción también ha generado afectaciones durante determinadas horas del día, especialmente cuando aumenta el flujo vehicular en el poniente.
Y aquí está el problema temporal de las grandes obras viales:
para intentar mover mejor el tráfico mañana, primero hay que intervenir las vialidades que utilizamos hoy.
Vecinos pidieron respuestas sobre los congestionamientos
Las afectaciones llevaron a autoridades estatales y municipales a reunirse con representantes de colonias cercanas a ambos proyectos.
En el encuentro participaron Jorge Chánez, secretario de Comunicaciones y Obras Públicas del Estado, responsable de la obra de avenida Tecnológico, y René Rascón Mondragón, funcionario del despacho de la Presidencia Municipal.
Los vecinos plantearon inquietudes relacionadas con el tráfico, los tiempos de traslado y los cambios provocados por los trabajos.
También se discutieron posibles rutas alternas y adecuaciones a la circulación mientras continúe la construcción.
Hasta ahora, la información difundida sobre la reunión no detalla un nuevo esquema completo de rutas alternas para cada sector.
Dos obras, dos gobiernos
Aunque forman parte de una misma conversación sobre movilidad, no se trata del mismo proyecto.
El paso inferior de Tecnológico y Los Arcos corresponde al Gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas.
La obra de Reliz es desarrollada por el Gobierno Municipal de Chihuahua.
Eso significa que los cierres, avances y modificaciones temporales pueden ser comunicados por autoridades diferentes dependiendo de la zona.
Para quienes circulan diariamente por ambos sectores, la recomendación práctica es considerar tiempo adicional durante las horas pico y atender los señalamientos colocados alrededor de los frentes de construcción.
La verdadera prueba vendrá después
Las dos obras fueron planteadas para modificar movimientos vehiculares que actualmente generan conflictos o congestionamiento.
Pero una obra vial no debe medirse únicamente por terminarse.
También habrá que observar qué ocurre cuando abra completamente:
cuántos minutos reduce los trayectos, cómo cambia el tráfico de las calles cercanas y si realmente mejora la circulación durante las horas de mayor demanda.
Mientras eso ocurre, miles de conductores están viviendo la otra cara de la transformación vial.
Porque antes de saber cuánto tiempo devolverán estas obras cuando estén terminadas, Chihuahua está pagando temporalmente con algo que cualquier conductor reconoce perfectamente:
más minutos detrás del volante.
Redacción por: Jesús Cota
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