Los estudiantes mexicanos de 15 años volvieron a ubicarse por debajo del promedio de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias. Pero PISA no es una boleta escolar: busca medir qué tan capaces son los jóvenes de utilizar lo aprendido para resolver problemas fuera del salón de clases.
Convertir el precio de un producto a otra moneda.
Comparar dos rutas y determinar cuál implica una menor distancia.
Leer un texto, identificar su idea principal y distinguir la información relevante.
Observar datos científicos sencillos y decidir si una conclusión tiene sentido.
Ese tipo de habilidades están detrás de PISA, la evaluación internacional aplicada a estudiantes de aproximadamente 15 años.
Los resultados de PISA 2025 publicados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos vuelven a colocar sobre la mesa una pregunta que va mucho más allá de las calificaciones escolares:
¿Qué tan preparados están los jóvenes mexicanos para resolver problemas cuando nadie les dice exactamente qué fórmula utilizar?
¿Cómo le fue a México en PISA 2025?
México obtuvo 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias.
En las tres áreas se ubicó debajo del promedio de los países de la OCDE.
| Área | México 2022 | México 2025 | Promedio OCDE 2025 |
|---|---|---|---|
| Matemáticas | 395 | 388 | 463 |
| Lectura | 415 | 408 | 461 |
| Ciencias | 410 | 414 | 482 |
Hay un detalle importante.
Aunque matemáticas y lectura muestran siete puntos menos respecto a 2022, la OCDE considera que el retroceso estadísticamente claro ocurrió en matemáticas.
En lectura y ciencias, los resultados se mantienen aproximadamente en niveles similares a los de la edición anterior cuando se toma en cuenta el margen estadístico de la evaluación.
Por eso no sería correcto afirmar simplemente que México “cayó en todo”.
¿Qué significa que solo 3 de cada 10 lleguen al nivel básico?
Este es probablemente el dato más fácil de dimensionar.
En matemáticas, solamente alrededor de 30% de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos el Nivel 2 de PISA.
En el promedio de la OCDE lo consiguió aproximadamente 65%.
Eso significa que cerca de siete de cada diez jóvenes mexicanos evaluados quedaron por debajo de la competencia matemática que PISA utiliza como referencia básica.
Pero esto no significa que siete de cada diez estudiantes no sepan sumar, restar o hacer operaciones.
La diferencia está en otra cosa.
Un estudiante que alcanza el Nivel 2 puede reconocer cómo representar matemáticamente una situación relativamente sencilla incluso cuando no recibe instrucciones directas sobre qué operación utilizar.
Por ejemplo, comparar dos recorridos, interpretar una relación entre cantidades o realizar una conversión de precios.
Es decir, no solamente ejecutar una fórmula.
También identificar cuál necesita.
¿Y en lectura?
En lectura, aproximadamente la mitad de los estudiantes mexicanos alcanzó al menos el Nivel 2.
En el promedio de los países de la OCDE lo consiguió cerca de siete de cada diez.
A ese nivel, un estudiante puede identificar la idea principal de un texto de extensión moderada, encontrar información utilizando criterios claros y reflexionar sobre el propósito o estructura de lo que está leyendo.
La diferencia puede parecer académica hasta que se lleva a la vida cotidiana.
Leer instrucciones.
Entender un contrato.
Comparar información de diferentes fuentes.
Detectar cuándo una afirmación no está suficientemente respaldada.
Son habilidades que siguen utilizándose mucho después de terminar la escuela.
En ciencias también hay una brecha
En ciencias, aproximadamente 50% de los estudiantes mexicanos alcanzó el nivel básico, frente a cerca de 74% en el promedio de la OCDE.
PISA evalúa aquí la capacidad para reconocer explicaciones científicas de fenómenos relativamente conocidos y utilizar información o datos sencillos para determinar si una conclusión tiene sentido.
Otra vez, el enfoque no es solamente recordar una definición.
Es saber qué hacer con ella.
PISA no funciona como un examen escolar tradicional
México participó en PISA 2025 con una muestra de 7 mil 843 estudiantes pertenecientes a 297 escuelas.
Estos jóvenes representan a una población mucho mayor de estudiantes mexicanos de aproximadamente 15 años.
Cada participante respondió una evaluación de alrededor de dos horas y no todos recibieron exactamente las mismas preguntas.
El objetivo de PISA no es decidir quién aprueba una materia.
Busca conocer hasta qué punto los estudiantes pueden utilizar conocimientos de matemáticas, lectura y ciencias para enfrentarse a situaciones nuevas.
Eso explica por qué hablar de “México reprobó” simplifica demasiado lo que realmente mide la evaluación.
¿Y cómo le fue a Chihuahua?
Aquí hay que poner un límite muy claro.
Los resultados publicados corresponden a México como país.
La información oficial disponible de PISA 2025 no permite asignar esos 388 puntos de matemáticas específicamente al estado de Chihuahua.
Tampoco sería válido afirmar que siete de cada diez estudiantes chihuahuenses están debajo del Nivel 2 simplemente trasladando el porcentaje nacional.
PISA permite observar el desempeño del sistema educativo mexicano en conjunto, pero estos resultados no equivalen automáticamente a una calificación estatal.
En Chihuahua existen otras evaluaciones y programas para medir y fortalecer aprendizajes en lectura, escritura y matemáticas, pero tienen poblaciones, metodologías y objetivos distintos.
Por eso no deben mezclarse como si fueran el mismo examen.
¿Por qué debería importarle esto a alguien que entrará a la universidad?
Porque muchas de las habilidades que PISA intenta medir aparecen una y otra vez después de la secundaria.
Comprender instrucciones.
Reconocer qué información necesitas.
Interpretar números.
Comparar alternativas.
Resolver un problema que nunca habías visto exactamente de esa manera.
Evaluar si una fuente es confiable.
Son capacidades útiles en preparatoria, universidad y posteriormente en el mercado laboral.
Eso no significa que una puntuación PISA pueda predecir quién entrará a la universidad, conseguirá trabajo o tendrá éxito profesional.
No funciona como una bola de cristal.
Es un indicador sobre las herramientas con las que una generación está llegando a las siguientes etapas de su vida.
La tecnología también entró al examen
PISA 2025 incorporó con mayor fuerza la evaluación de habilidades relacionadas con el aprendizaje en entornos digitales y la resolución computacional de problemas.
México obtuvo alrededor de 453 puntos en esta área, por debajo del promedio de 500 de la OCDE.
Sin embargo, el país mostró un desempeño relativamente mejor en resolución computacional de problemas que en otras áreas tradicionales.
Eso puede ser relevante en un momento en el que estudiar, trabajar y buscar información implica cada vez más convivir con plataformas digitales, automatización e inteligencia artificial.
Casi la mitad de los estudiantes mexicanos ya utiliza IA para aprender
PISA también preguntó a los jóvenes cómo utilizan nuevas herramientas digitales.
En México, 47% de los estudiantes dijo utilizar chatbots de inteligencia artificial para ayudarse a aprender al menos una vez por semana.
Entre sus usos aparecen:
- Investigar inicialmente un tema.
- Resumir textos.
- Ayudarse a redactar trabajos.
- Resolver dudas.
Pero tener acceso a tecnología no significa automáticamente aprender mejor.
El estudio también encontró que una proporción importante de estudiantes mexicanos reporta distracciones provocadas por dispositivos digitales dentro del salón de clases.
La misma herramienta que puede explicar un problema matemático puede terminar siendo la razón por la que alguien dejó de escuchar la clase.
No todo en PISA 2025 es negativo
Los estudiantes mexicanos también mostraron actitudes favorables hacia el aprendizaje.
Ocho de cada diez dijeron sentir curiosidad por muchas cosas.
Una proporción elevada aseguró que realiza un esfuerzo adicional cuando una tarea se vuelve difícil.
Además, la mayoría señaló que recurre a maestros o compañeros cuando necesita ayuda.
Es decir, los resultados académicos muestran brechas importantes, pero no describen a una generación que haya perdido el interés por aprender.
Ahí existe también una oportunidad.
El problema no cabe en una sola calificación
Decir que “México reprobó PISA” puede funcionar como frase rápida.
Pero explica poco.
PISA no entrega certificados.
No decide quién pasa de año.
No determina quién conseguirá empleo.
Y tampoco permite afirmar automáticamente cómo le fue específicamente a Chihuahua.
Lo que sí hace es poner una lupa sobre las habilidades que millones de jóvenes necesitarán cuando el problema deje de venir acompañado de instrucciones.
Quizá el dato más preocupante no sea que México haya obtenido 388 puntos en matemáticas.
Es que, frente a una situación relativamente sencilla, aproximadamente siete de cada diez estudiantes todavía no alcanzan el nivel que PISA considera básico para reconocer por sí mismos cómo empezar a resolverla.
Y en un mundo donde la inteligencia artificial hará cada vez más fácil encontrar respuestas, otra habilidad podría terminar siendo todavía más importante:
saber qué preguntar, qué información creer y qué hacer con la respuesta.
Redacción por: Jesús Cota
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