Chihuahua y El Paso quieren competir juntos: turismo, industria y hasta un vuelo directo están sobre la mesa

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Chihuahua capital y El Paso renovaron su hermanamiento con una idea más ambiciosa que mantener una relación institucional: funcionar como una región económica conectada. La agenda incluye industria aeroespacial, educación, emprendimiento, turismo y la búsqueda de una ruta aérea directa entre ambas ciudades.

Chihuahua y El Paso están separadas por una frontera y más de 350 kilómetros de carretera, pero sus gobiernos quieren que la distancia pese cada vez menos cuando se habla de negocios, turismo, educación e inversión.

Los alcaldes Marco Bonilla Mendoza y Renard Johnson refrendaron el hermanamiento entre ambas ciudades y plantearon llevar la relación hacia una nueva etapa: convertir los vínculos históricos y familiares en proyectos que generen oportunidades concretas.

La visión incluso incorpora a Ciudad Juárez.

La apuesta es comenzar a pensar en Chihuahua–Juárez–El Paso como un corredor regional capaz de combinar manufactura, talento, proveeduría, innovación, universidades y acceso al mercado estadounidense.

Más que una ceremonia entre ciudades

Chihuahua capital y El Paso formalizaron su hermanamiento en 2019, aunque la relación entre sus habitantes es mucho más antigua.

Familias, empresas, estudiantes y viajeros cruzan constantemente entre ambos lados de la frontera, creando una conexión que no depende exclusivamente de los gobiernos.

Por eso, durante la renovación del acuerdo, Bonilla sostuvo que el hermanamiento tendría poco sentido si únicamente queda plasmado en documentos.

La intención es traducirlo en oportunidades para empresas, emprendedores, estudiantes, turistas y familias.

Desde noviembre de 2025, ambas ciudades trabajan en una agenda que contempla turismo, industria aeroespacial, educación superior, innovación, emprendimiento, proveeduría y cultura.

¿Un vuelo Chihuahua–El Paso?

Probablemente uno de los proyectos más interesantes para los habitantes de la capital es la posibilidad de establecer una ruta aérea directa entre Chihuahua y El Paso.

Actualmente, viajar entre ambas ciudades implica hacerlo principalmente por carretera o utilizar conexiones aéreas poco prácticas para una distancia relativamente corta.

De acuerdo con Bonilla, se trabaja en identificar una aerolínea que pueda operar la conexión.

Todavía no significa que el vuelo esté confirmado ni existe una fecha anunciada para su posible inicio, pero su incorporación a la agenda resulta relevante porque podría facilitar viajes de negocios, turismo, intercambio académico y conexiones internacionales desde el aeropuerto de El Paso.

Chihuahua, Juárez y El Paso contra el mundo

La parte más interesante del planteamiento quizá no sea el hermanamiento en sí, sino la manera en que comienza a concebirse la región.

En lugar de competir entre Chihuahua, Juárez y El Paso por inversiones, talento o empresas, la propuesta es complementar las fortalezas de las tres ciudades.

Chihuahua capital cuenta con una importante base industrial, particularmente en sectores de manufactura avanzada y aeroespacial; Ciudad Juárez posee uno de los ecosistemas manufactureros más importantes de la frontera, mientras que El Paso representa una puerta directa hacia el mercado estadounidense.

Bonilla lo resumió así:

“Nuestra competencia no es entre Chihuahua y El Paso. Nuestra competencia es Chihuahua, Juárez y El Paso juntos como equipo contra el mundo”.

El reto será convertir esa frase en proyectos medibles.

¿Qué podría ganar Chihuahua?

Un hermanamiento rara vez cambia por sí mismo la economía de una ciudad. Lo que importa son los proyectos que logren construirse después.

Una mayor integración con El Paso podría abrir oportunidades para proveedores chihuahuenses, intercambios universitarios, emprendimientos binacionales, promoción turística conjunta y conexiones entre empresas de ambos lados de la frontera.

También existe un componente humano.

Johnson destacó que las economías y comunidades mantienen vínculos construidos durante generaciones y sostuvo que el crecimiento de una ciudad puede beneficiar al resto de la región.

“Cuando Chihuahua tiene éxito, nuestra región entera se beneficia, y cuando El Paso tiene éxito, también se beneficia la región”, señaló.

La renovación del hermanamiento deja entonces una pregunta más importante que la ceremonia:

¿Chihuahua puede aprovechar su cercanía con Juárez y El Paso para competir como una verdadera región norteamericana?

La oportunidad existe. Ahora viene la parte difícil: convertir reuniones, acuerdos y fotografías oficiales en vuelos, inversiones, empleos, intercambios académicos y negocios que los ciudadanos puedan realmente notar.

Redacción por: Jesús Cota

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