Tu hijo no va a competir por los trabajos de hoy. ¿Chihuahua lo está preparando?

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Los jóvenes que entran hoy a la universidad se graduarán alrededor de 2030. Para entonces, saber usar inteligencia artificial probablemente será tan normal como saber usar Excel. Chihuahua ya comenzó a reaccionar, pero la pregunta es si lo estamos haciendo suficientemente rápido.

Hay una conversación que muchas familias de Chihuahua tendrán este año:

—¿Qué vas a estudiar?

Ingeniería. Contaduría. Administración. Derecho. Medicina. Mercadotecnia.

Pero quizá falta una segunda pregunta:

¿Esa carrera te está preparando para trabajar con inteligencia artificial?

Porque un joven que entra hoy a la universidad no está estudiando para conseguir un empleo en 2026.

Está preparándose para competir por uno en 2030.

Y el mercado laboral que encontrará será muy diferente.

La IA ya llegó a Chihuahua

La buena noticia es que nuestras universidades ya comenzaron a moverse.

La Universidad Tecnológica de Chihuahua (UTCH), por ejemplo, incorpora en Ingeniería en Tecnologías de la Información materias como Fundamentos de Inteligencia Artificial, Programación para IA y Ciencia de Datos.

La UACH también está avanzando.

Su Facultad de Contaduría y Administración lanzó la Maestría en Estrategia Digital e Inteligencia Artificial y la universidad cuenta, además, con programas vinculados con computación, datos e Inteligencia de Negocios.

Esto nos deja una señal muy importante:

La inteligencia artificial dejó de ser solamente para ingenieros.

Y probablemente ahí esté la verdadera revolución educativa.

El contador del futuro también usará IA

Imaginemos a una joven que empieza Contaduría este semestre.

Cuando se gradúe, muchas tareas repetitivas que tradicionalmente realizaba un contador podrán estar automatizadas.

Eso no significa que desaparecerán los contadores.

Significa que necesitaremos mejores contadores.

Profesionales capaces de utilizar IA para analizar información, detectar riesgos y dedicar más tiempo a asesorar y tomar decisiones.

Lo mismo puede suceder con abogados, administradores, médicos, arquitectos, vendedores, diseñadores y emprendedores.

Por eso, Chihuahua no necesita solamente abrir carreras que lleven las palabras Inteligencia Artificial en el nombre.

Necesitamos algo mucho más ambicioso:

que prácticamente todas las carreras aprendan a convivir con ella.

Hay otra oportunidad que estamos desaprovechando

En 2025, 27 estudiantes chihuahuenses fueron seleccionados para participar en un programa Fulbright COMEXUS que incluyó una estancia de cuatro semanas en la Universidad de Arizona enfocada en inteligencia artificial.

Aquí hay una pista enorme.

Arizona, Texas, Nuevo México y California concentran universidades, empresas y ecosistemas tecnológicos extraordinarios.

Y están prácticamente al lado de nosotros.

Chihuahua debería aprovechar mucho más esa ubicación para enviar estudiantes, traer profesores, generar intercambios y conectar nuestras universidades con esa revolución tecnológica.

Nuestra frontera puede ser también una ventaja educativa.

Pero hay algo que preocupa

Al investigar este artículo encontramos algo sorprendente.

Hay anuncios de nuevas carreras, cursos, materias y programas de IA.

Pero resulta mucho más difícil responder:

¿Cuántos jóvenes de Chihuahua están estudiando estas áreas?

¿Está aumentando la matrícula?

¿Cuántos terminan?

¿Cuántos consiguen trabajo?

¿Y cuánto ganan?

Si queremos presumir que Chihuahua es una ciudad de talento, deberíamos conocer esas respuestas.

Porque no basta contar estudiantes.

Tenemos que empezar a medir qué tan preparados salen para el mundo que viene.

La carrera del futuro quizá no se llame Inteligencia Artificial

Chihuahua ya tiene industria automotriz, aeroespacial, electrónica, manufactura avanzada y empresas que compiten todos los días contra el mundo.

La IA puede convertirse en nuestra siguiente gran ventaja.

Pero para lograrlo necesitamos ingenieros que la utilicen para mejorar una fábrica, contadores que automaticen procesos, médicos que interpreten mejor información, emprendedores que creen empresas y técnicos capaces de trabajar con máquinas cada vez más inteligentes.

Así que, antes de elegir universidad, quizá las familias deberían agregar una pregunta a su lista:

“¿Cómo están enseñando inteligencia artificial dentro de esta carrera?”

La respuesta puede terminar siendo más importante que el nombre de la licenciatura.

Porque nuestros hijos no van a competir contra el mercado laboral que nosotros conocimos.

Van a competir en uno que todavía estamos construyendo.

Y 2030 está a una carrera universitaria de distancia.

Por Jorge Cruz Camberos


ES! Visión

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