Chihuahua perdió siete posiciones en el Índice de Competitividad Estatal 2026 del IMCO. El estado sigue siendo una potencia exportadora y mantiene fortalezas en innovación y mercado laboral, pero sus resultados en infraestructura, Estado de derecho y desempeño gubernamental muestran una fotografía mucho más desigual.
Chihuahua fabrica, exporta, atrae inversión y participa directamente en algunas de las cadenas productivas más importantes de América del Norte.
Entonces, ¿cómo puede un estado con esas características caer del octavo al decimoquinto lugar nacional en competitividad en apenas una edición?
Eso es justamente lo interesante del nuevo Índice de Competitividad Estatal 2026.
El Instituto Mexicano para la Competitividad colocó a Chihuahua en el lugar 15 de 32 entidades, siete posiciones debajo del octavo sitio obtenido en 2025. A pesar del retroceso, permanece dentro de la categoría de competitividad media alta.
Y no, competitividad no significa simplemente “tener muchas empresas”.
Primero: ¿qué significa que un estado sea competitivo?
Para el IMCO, la competitividad es la capacidad que tiene una entidad para generar, atraer y retener talento e inversión.
Para medirla, el ICE 2026 utiliza 53 indicadores agrupados en seis grandes áreas:
Innovación y Economía, Infraestructura, Mercado de Trabajo, Sociedad y Medio Ambiente, Derecho y Sistema Político y Gobiernos.
En términos cotidianos, la pregunta es más amplia:
¿Hay buenos empleos? ¿Hay personas capacitadas? ¿Funciona la infraestructura? ¿Las empresas encuentran condiciones para invertir? ¿Existe conectividad? ¿Hay seguridad? ¿Funcionan las instituciones? ¿La gente quiere quedarse a vivir y trabajar ahí?
Por eso un estado puede tener una industria enorme y, al mismo tiempo, arrastrar problemas que reduzcan su competitividad general.
Chihuahua sigue teniendo un motor económico muy potente
Aquí aparece la primera gran contradicción del resultado.
En Innovación y Economía, Chihuahua quedó en el cuarto lugar nacional, su mejor posición entre los seis subíndices.
El estado conserva además un liderazgo extraordinario en exportaciones.
Según el IMCO, las exportaciones de Chihuahua equivalen aproximadamente al 108% de su Producto Interno Bruto estatal, el porcentaje más alto del país en esta medición. La institución destaca especialmente la participación de electrónicos y computadoras.
Que la proporción supere 100% no significa que las exportaciones sean literalmente “más grandes que toda la economía” bajo la misma medición: el valor exportado y el PIB contabilizan conceptos diferentes. Sirve, sobre todo, para dimensionar el enorme peso que tiene el comercio exterior dentro de la estructura productiva chihuahuense.
El estado también registró alrededor de 4.1 solicitudes de patente por cada 100 mil personas económicamente activas, con el tercer mejor resultado nacional, y ocupó el cuarto lugar en complejidad económica de sectores de innovación. El IMCO señala además que su captación de inversión extranjera directa se ubica 28% por encima del promedio nacional.
Entonces la economía industrial no parece ser el gran problema.
El mercado laboral también sigue entre las fortalezas
Chihuahua quedó en sexto lugar nacional en Mercado de Trabajo.
La informalidad laboral fue de aproximadamente 34.8%, una cifra considerablemente menor al promedio nacional, mientras que el ingreso promedio de trabajadores de tiempo completo alcanzó alrededor de 13 mil 753 pesos mensuales dentro de los indicadores utilizados por el IMCO.
Pero hay una señal que merece atención.
El crecimiento de puestos de trabajo registrados ante el IMSS pasó de -0.2% en la edición anterior a -1.4%, mientras que el crecimiento de unidades económicas con más de 50 empleados cayó de 1.3% a -5.8%.
Es una diferencia importante: Chihuahua puede seguir teniendo condiciones laborales relativamente competitivas y, al mismo tiempo, mostrar menor dinamismo en la creación de nuevos puestos y empresas de mayor tamaño.
Entonces, ¿qué está frenando a Chihuahua?
La fotografía empieza a cambiar cuando salimos de fábricas, exportaciones y empleo.
En Infraestructura, Chihuahua quedó en el lugar 18.
En Sociedad y Medio Ambiente, en el 12.
En Derecho, en el 20.
Y en Sistema Político y Gobiernos, cayó hasta el lugar 25.
Esos resultados no permiten afirmar que una sola variable haya provocado la caída de siete lugares —el ICE combina decenas de indicadores—, pero sí muestran dónde se encuentran algunos de los mayores rezagos relativos del estado.
Infraestructura: no basta con tener carreteras
Cuando el IMCO habla de infraestructura no se refiere únicamente a puentes y pavimento.
También analiza acceso a internet, telefonía móvil, banca digital, terminales de pago, captación de ahorro, pasajeros y carga aérea, además de accidentes de tránsito.
Chihuahua registró acceso a internet en aproximadamente 73.2% de las viviendas y telefonía móvil en 96.5%, pero el resultado combinado de todos los indicadores colocó al estado en el sitio 18.
Para un estado que busca atraer industrias cada vez más tecnológicas, centros de datos, ingeniería y actividades de mayor valor agregado, la infraestructura física ya no es suficiente: electricidad, agua, conectividad digital y logística se convierten también en factores de competencia.
De hecho, el propio IMCO coloca energía, agua y capacidad de infraestructura entre las prioridades necesarias para la nueva economía.
Gobierno y finanzas públicas aparecen entre los mayores rezagos
El resultado más bajo de Chihuahua está en Sistema Político y Gobiernos, donde ocupa la posición 25.
Ahí el IMCO analiza deuda, costo financiero, ingresos propios, evaluación de programas públicos, percepción de corrupción, transparencia de las finanzas estatales y participación ciudadana.
Entre los indicadores de la boleta estatal, la deuda de Chihuahua representa alrededor de 46.2% de los ingresos estatales, ubicando a la entidad en el lugar 31 en ese indicador.
Además, solamente 10.2% de la población urbana reportó consultar información sobre finanzas públicas, también entre los resultados más bajos del país.
Eso importa porque un estado con menor margen financiero puede enfrentar mayores dificultades para sostener inversiones en infraestructura, servicios públicos y formación de talento.
Seguridad también entra en la ecuación
En el subíndice de Derecho, Chihuahua quedó en la posición 20.
Esta categoría mide homicidios, robo de vehículos, incidencia delictiva, delitos que no se denuncian, percepción de seguridad, servicios notariales y agresiones contra periodistas.
No es un apartado separado de la economía.
Para una empresa, la seguridad implica costos, logística y certidumbre. Para un profesionista que está decidiendo dónde vivir, también puede convertirse en un factor para aceptar un empleo o mudarse.
Y ahí aparece una de las ideas centrales del índice: atraer una inversión es una cosa; lograr que empresas y trabajadores quieran permanecer durante años es otra.
¿Cómo puede Chihuahua exportar tanto y quedar en el lugar 15?
Porque una fortaleza no compensa automáticamente todas las demás.
Una planta puede producir componentes tecnológicos para todo el mundo, pero necesita electricidad suficiente, agua, trabajadores preparados, conectividad, seguridad, instituciones funcionales y ciudades donde esas personas quieran vivir.
El propio IMCO resume esta lógica al señalar que los estados con mejores resultados construyen ecosistemas donde se complementan empleo formal, talento, infraestructura, sofisticación productiva e instituciones confiables.
Ahí está probablemente la lectura más interesante para Chihuahua.
El estado no dejó de ser competitivo industrialmente.
Sigue teniendo una de las economías exportadoras más integradas al mundo y conserva posiciones fuertes en innovación y empleo.
El problema es que la carrera ya no se gana solamente construyendo fábricas.
¿Perder siete lugares significa que Chihuahua está peor que hace un año?
No necesariamente en todos los aspectos.
El propio IMCO hace una distinción importante entre mejora interna y mejora relativa.
Una entidad puede mejorar su propio valor en determinado indicador, pero perder posiciones si otros estados avanzan más rápido. Para subir en el ranking no basta con progresar: hay que hacerlo a mayor velocidad que los demás.
Por eso el salto del lugar 8 al 15 debe interpretarse como una pérdida de posición relativa frente al resto del país, no como evidencia de que cada indicador de Chihuahua haya empeorado.
De hecho, Innovación y Economía pasó del sexto lugar en 2025 al cuarto en 2026.
¿Y esto qué significa para alguien que vive en Chihuahua?
El ranking por sí solo no modifica tu salario mañana ni significa que una empresa vaya a cerrar porque Chihuahua apareció en el lugar 15.
Su importancia está en otra parte.
La competitividad condiciona la capacidad de un estado para disputar nuevas inversiones, generar empleos de mayor valor, desarrollar talento, financiar infraestructura y ofrecer condiciones que hagan atractivo quedarse a vivir y trabajar aquí.
Chihuahua ya demostró durante dos décadas que sabe vender al mundo.
El reto que deja el ICE 2026 es distinto: lograr que todo lo que rodea a esa potencia exportadora avance al mismo ritmo.
Porque fabricar más computadoras para el planeta sirve de poco como ventaja de largo plazo si infraestructura, instituciones, seguridad, servicios y talento comienzan a quedarse atrás.
Redacción por: Jesús Cota
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