El proyecto de modernización de la red semafórica de Chihuahua capital reporta un avance del 99% en su etapa de planeación. La propuesta contempla mayor sincronización, software centralizado, fibra óptica y tecnología para responder a una ciudad donde el número de vehículos no ha dejado de crecer.
Puedes estrenar puentes, ampliar avenidas y eliminar algunos cuellos de botella, pero hay otra infraestructura que determina todos los días cuánto tardas en atravesar Chihuahua: los semáforos.
Y esa red está cerca de entrar en una nueva etapa.
El subsecretario de Movilidad, César Komaba, informó este 26 de agosto que el proyecto para modernizar la semaforización de Chihuahua capital registra un 99% de avance en su etapa de proyecto y adelantó que será la gobernadora Maru Campos quien presente los detalles de su puesta en marcha.
Todavía no se han hecho públicos todos los detalles definitivos sobre inversión, calendario de implementación o número de intersecciones que serán intervenidas, pero los antecedentes permiten conocer hacia dónde apunta el proyecto.
¿Qué cambiaría en los semáforos?
La discusión no consiste simplemente en sustituir focos o instalar semáforos nuevos.
En abril, Gobierno del Estado informó que el diagnóstico elaborado con participación de Ficosec identificó vialidades con una carga vehicular creciente y problemas relacionados con la descoordinación semafórica y la variabilidad en los tiempos de traslado.
La propuesta analizada contempla elementos como actualización de controladores, un nuevo software central, una red de fibra óptica para conectar intersecciones y tecnología inteligente de bajo consumo.
Además, Komaba adelantó este mes que el proyecto contempla cámaras de seguridad conectadas con la Plataforma Centinela y una programación orientada a mejorar la sincronización de las señales y agilizar el tránsito.
En otras palabras, la intención sería pasar de semáforos que funcionan principalmente como puntos independientes a una red con mayor capacidad de coordinación.
Chihuahua tiene cada vez más vehículos
La modernización llega en medio de una transformación enorme en las calles de la capital.
El diagnóstico presentado en abril encontró que el parque vehicular de Chihuahua aumentó más de 120% entre 2002 y 2022.
Es una cifra que ayuda a explicar por qué desplazarse por algunas zonas de la ciudad se ha vuelto más complicado.
Más vehículos utilizando prácticamente los mismos corredores significa mayor presión sobre avenidas, cruceros y semáforos, particularmente durante las horas de entrada y salida de escuelas y centros de trabajo.
El problema, por tanto, no necesariamente es que un semáforo dure “demasiado” en rojo. El reto consiste en coordinar una red completa cuando miles de automóviles llegan simultáneamente a diferentes intersecciones.
¿Semáforos inteligentes significan menos tráfico?
Aquí conviene poner los pies sobre el pavimento.
Modernizar los semáforos no significa que desaparecerá el tráfico.
Una mejor sincronización puede ayudar a aprovechar la infraestructura existente, reducir algunas detenciones innecesarias y administrar mejor los flujos vehiculares. Precisamente por eso, la propuesta presentada al Gobierno del Estado plantea actualizar selectivamente la infraestructura existente en lugar de limitarse a reemplazar equipos.
Pero Chihuahua seguirá teniendo el mismo desafío de fondo: cada vez circulan más vehículos.
Los semáforos pueden administrar mejor el tráfico; no pueden hacer desaparecer los automóviles.
Por eso el resultado del proyecto debería medirse después con indicadores concretos: cuánto disminuyeron los tiempos de traslado, qué ocurrió con las filas en los principales cruceros, cómo cambiaron las velocidades promedio y si hubo mejoras en seguridad vial.
Primero fueron los puentes; ahora vienen los semáforos
La modernización aparece precisamente cuando Chihuahua atraviesa uno de sus ciclos recientes más importantes de infraestructura para movilidad.
Ya entraron en operación los pasos superiores de Fuerza Aérea–carretera a Aldama y Nogales–Industrias, mientras diferentes proyectos municipales y estatales avanzan hacia 2027.
Ahora la siguiente pieza podría no ser de concreto.
Podría estar en la tecnología que decide cuándo aparece una luz verde.
Con el proyecto prácticamente terminado sobre el papel, faltan las respuestas más importantes: cuánto costará, cuántos cruceros abarcará, cuándo comenzará la instalación y qué tan inteligente será realmente el nuevo sistema.
Porque después de años de crecimiento vehicular, Chihuahua no solamente necesita más calles.
También necesita aprender a mover mejor las que ya tiene.
Redacción por: Jesús Cota
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