Que quedarse en Chihuahua no se sienta como conformarse – Cap. 01

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El problema no es que nuestros jóvenes se vayan. Es que sientan que aquí no hay futuro.

Por Jorge Cruz Camberos

En muchas familias de Chihuahua existe una preocupación que casi nunca decimos en voz alta:

¿Nuestros hijos van a encontrar aquí una vida a la altura de sus sueños?

Hacemos todo lo posible para prepararlos. Algunas familias pueden apoyarlos para estudiar fuera. Muchas otras hacen enormes sacrificios para que cursen una carrera aquí: trabajan más horas, ahorran durante años, ajustan gastos y, en ocasiones, comprometen una parte importante de su patrimonio.

Las circunstancias son distintas.

Pero el deseo es el mismo.

Queremos que nuestros hijos tengan una vida mejor que la nuestra. Que encuentren oportunidades. Que puedan crecer, formar una familia y construir su futuro.

Y, de ser posible, que puedan hacerlo en Chihuahua.

El problema no es que un joven quiera irse a estudiar, trabajar o conocer el mundo.

Eso está bien.

El problema es que sienta que tiene que irse porque aquí no hay suficiente futuro.

Detrás de cada carrera hay una familia

Detrás de cada joven que termina una universidad hay una historia de esfuerzo.

Está la mamá que pagó colegiaturas durante años.

El papá que hizo horas extra.

Los abuelos que ayudaron con materiales o inscripciones.

El joven que trabajó de día y estudió de noche.

La familia que nunca tuvo la posibilidad de mandarlo fuera, pero hizo todo para que se preparara en Chihuahua.

Por eso, cuando un recién egresado descubre que el salario no le alcanza, que no encuentra una oportunidad relacionada con lo que estudió o que no ve posibilidades reales de crecer, no se frustra solamente él.

Se frustra toda una familia.

Porque detrás de cada título hay años de trabajo, sacrificios y esperanza.

No podemos pedirles a nuestros jóvenes que se queden solamente por amor a Chihuahua.

El cariño por la tierra no paga una renta.

El orgullo local no alcanza para comprar una casa.

Y la nostalgia no sustituye una oportunidad profesional.

Si queremos que se queden, tenemos que darles razones.

Quedarse debe ser una elección

Un joven debería elegir Chihuahua porque aquí encuentra un proyecto de vida.

No porque no tuvo otra alternativa.

Y quien decida irse debería hacerlo para aprender, competir o vivir una nueva experiencia. No porque sienta que su ciudad le cerró las puertas.

Necesitamos empleos mejor pagados.

Empresas que confíen en el talento joven.

Más oportunidades para emprender.

Vivienda que realmente puedan pagar.

Una ciudad segura, activa, conectada y con espacios para vivir, convivir y disfrutar.

No basta con generar vacantes.

Tenemos que generar futuro.

Porque trabajo y futuro no siempre significan lo mismo.

Un trabajo paga la quincena.

Un futuro permite crecer, independizarse, ahorrar, comprar una casa, formar una familia y sentir que el esfuerzo vale la pena.

Las ciudades también compiten

Hoy los jóvenes comparan ciudades igual que una empresa compara dónde invertir.

Analizan salarios, costo de vivienda, seguridad, movilidad, calidad de vida, cultura, tecnología, espacios públicos y oportunidades de crecimiento.

Y cuando otra ciudad les ofrece más, es completamente natural que volteen hacia allá.

No debemos criticarlos.

Debemos escuchar el mensaje.

Cuando un joven se va porque no encontró una oportunidad, no es una traición a Chihuahua.

Es una llamada de atención.

Chihuahua tiene muchísimo a su favor.

Tenemos industria, universidades, empresas, talento, identidad y una cultura de trabajo que pocas regiones pueden presumir.

Pero todavía necesitamos conectar mejor a nuestras escuelas con las empresas y a nuestros jóvenes con los empleos que realmente vienen hacia el futuro.

También necesitamos ayudarles a comenzar.

Porque muchas veces el primer obstáculo no es la falta de talento.

Es la falta de experiencia, contactos o una primera oportunidad.

Cuidar el esfuerzo de las familias

Hablar de retener talento puede sonar como un tema económico.

Pero, en realidad, es un tema profundamente humano.

Significa respetar el esfuerzo de miles de familias que apostaron por la educación de sus hijos.

Significa decirle a una madre que todo lo que hizo puede convertirse en una oportunidad.

Significa demostrarle a un joven que no tiene que abandonar su ciudad para aspirar a algo grande.

Queremos que nuestros hijos conozcan el mundo.

Que viajen.

Que compitan.

Que aprendan.

Que lleguen tan lejos como puedan.

Pero también queremos construir un Chihuahua al que valga la pena regresar.

O, mejor todavía: un Chihuahua donde quedarse también sea una buena decisión.

Que nuestros jóvenes puedan mirar su ciudad y decir:

“Aquí puedo crecer”.

“Aquí puedo formar una familia”.

“Aquí puedo construir algo importante”.

“Aquí también tengo futuro”.

Ese es el verdadero reto.

No impedir que nuestros jóvenes se vayan.

Sino construir una ciudad tan buena que quedarse en Chihuahua nunca se sienta como conformarse.


ES! Visión

Los artículos publicados en ES! Visión reflejan el análisis y la opinión de sus autores sobre temas relacionados con deporte, economía, sociedad y desarrollo institucional, con el propósito de generar una conversación informada sobre el futuro de nuestras ciudades y sus proyectos deportivos.

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