Tu perro sabe cuando estás triste: la ciencia revela cuánto puede leer de tu rostro

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Un nuevo estudio encontró que los perros pueden distinguir diferentes emociones humanas observando nuestras expresiones faciales y que su cerebro responde de manera distinta ante ellas.

Quienes tienen un perro probablemente han vivido algo parecido: estás triste, preocupado o simplemente tuviste un mal día y, sin decir una palabra, tu mascota se acerca y permanece a tu lado.

No es que pueda leer tu mente. Pero sí podría estar leyendo tu rostro.

Una nueva investigación publicada en la revista científica iScience analizó mediante resonancia magnética funcional cómo responde el cerebro de los perros cuando observa distintas expresiones humanas.

Los resultados sugieren que nuestros compañeros de cuatro patas procesan las emociones humanas con mayor detalle de lo que se pensaba.

Una sonrisa sí significa algo para tu perro

Durante los experimentos, los perros observaron fotografías de personas mostrando diferentes expresiones.

Cuando veían rostros felices, los investigadores detectaron actividad en regiones cerebrales relacionadas con el procesamiento emocional, la memoria y la recompensa.

Posteriormente se mostraron expresiones de felicidad, miedo, ira y tristeza.

Los resultados indican que los perros no se limitan simplemente a clasificar nuestras expresiones como “buenas” o “malas”. Su actividad cerebral mostró diferencias ante determinadas emociones y logró distinguir el miedo de expresiones como la ira y la tristeza.

Sin embargo, la investigación no encontró evidencia suficientemente clara para afirmar que diferencian de la misma manera entre ira y tristeza.

¿Cómo aprendieron a entendernos tan bien?

La respuesta podría encontrarse en miles de años de convivencia entre perros y humanos.

Durante su domesticación, los perros desarrollaron una extraordinaria capacidad para interpretar nuestras señales sociales.

Y nuestra cara es solamente una parte de la información.

También pueden apoyarse en el tono de voz, movimientos corporales y olores para interpretar lo que sucede con las personas que los rodean.

Esta capacidad ayuda a explicar por qué algunos perros parecen saber cuándo acercarse, cuándo jugar o cuándo simplemente permanecer junto a una persona.

No lee tu mente, pero probablemente sí sabe cómo te sientes

El estudio todavía presenta limitaciones y será necesario analizar un mayor número de perros y diferentes razas para comprender hasta dónde llega esta capacidad.

Pero los resultados refuerzan algo que millones de personas probablemente ya sospechaban.

La próxima vez que tengas un mal día y tu perro se acerque sin que hayas pronunciado una sola palabra, quizá no sea una coincidencia.

No puede preguntarte qué ocurrió. No puede leer tus pensamientos. Pero puede que tu rostro ya le haya contado bastante.

Redacción por: Jesús Cota

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