¿Sabías que la Catedral de Chihuahua no siempre fue Catedral? La historia que pocos conocen

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Aunque hoy es uno de los edificios más reconocidos de Chihuahua, la Catedral Metropolitana no siempre tuvo ese título. Su historia comenzó con un pequeño templo de adobe, creció gracias a la riqueza minera de la región y fue hasta 1891 cuando recibió oficialmente la categoría de Catedral.

Miles de chihuahuenses han pasado frente a ella, se han tomado fotografías en sus escalinatas o han contemplado sus torres desde la Plaza de Armas. Pero hay algo que muchos probablemente desconocen: la Catedral de Chihuahua tiene una historia que comenzó mucho antes de convertirse en Catedral.

En el marco del 317 aniversario de la fundación de Chihuahua, este edificio es una de las mejores maneras de entender cómo una pequeña población minera terminó convirtiéndose en la ciudad que conocemos actualmente.

Y su historia guarda algunas sorpresas.

¿Qué había antes de la Catedral de Chihuahua?

Antes del imponente edificio de cantera que conocemos, en ese mismo lugar existió una iglesia mucho más sencilla.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), se trataba de un templo construido con adobe, dedicado a la Virgen de la Regla y a San Francisco de Asís.

Los registros históricos señalan que aquel primer espacio religioso fue impulsado por Antonio Trasviña y Retes y que para 1715 ya prestaba servicio a la población.

En aquel tiempo, Chihuahua todavía era una comunidad que crecía alrededor de la actividad minera.

Con el paso de los años, el desarrollo económico y el aumento de habitantes hicieron evidente que la población necesitaba un templo de mayores dimensiones.

¿Cuándo comenzó a construirse la Catedral actual?

La primera piedra del nuevo templo se colocó en 1725, apenas 16 años después de la fundación de Chihuahua en 1709.

La construcción fue posible gracias a las aportaciones de los habitantes y a los recursos provenientes de la minería, particularmente de la zona de Santa Eulalia.

Según una publicación del INAH de mayo de 2026, el obispo Benito Crespo impulsó la construcción de una iglesia más grande y aportó 7 mil pesos, cantidad que fue igualada por los vecinos.

Además, se estableció una contribución relacionada con la plata extraída en la región para financiar las obras.

Es decir, una parte de la riqueza que salía de las minas de Chihuahua terminó convertida en las paredes, columnas y torres de uno de sus edificios más emblemáticos.

El proyecto original, atribuido al maestro José de la Cruz, contemplaba una iglesia más sencilla, de una sola nave. Sin embargo, hacia 1730 el diseño evolucionó para incorporar tres naves y una estructura mucho más ambiciosa.

¿Por qué tardó tantos años en construirse?

La construcción no ocurrió de una sola vez.

El INAH documenta distintas etapas que permiten entender cómo fue tomando forma el edificio.

En 1741, el maestro Antonio de Nava concluyó la fachada principal, uno de los elementos arquitectónicos más representativos del templo.

Posteriormente, en 1757, Bernardo del Carpio intervino en la construcción de las torres, que actualmente forman parte de la imagen característica del Centro Histórico.

Las obras también atravesaron periodos de interrupción y nuevas intervenciones.

Para 1789 se retomaron trabajos bajo la supervisión del arquitecto Nicolás Morín, mientras que en 1798 se colocaron campanas, algunas de las cuales todavía se conservan.

Aunque el templo ya tenía partes fundamentales terminadas desde mediados del siglo XVIII, su historia constructiva continuó durante varias décadas.

¿Entonces cuándo se convirtió en Catedral?

Aquí está uno de los datos más interesantes.

Fue hasta 1891 cuando el templo recibió la categoría de Catedral, tras la creación de la Diócesis de Chihuahua durante el pontificado de León XIII.

Esto significa que el edificio llevaba más de un siglo formando parte de la vida religiosa y urbana de Chihuahua antes de adquirir oficialmente ese título.

La diferencia no es solamente de nombre.

Una catedral es el templo principal de una diócesis, donde se encuentra la sede del obispo. Por eso, no cualquier iglesia puede recibir esa denominación, sin importar su tamaño o antigüedad.

Con la creación de la diócesis, el antiguo templo adquirió una nueva importancia dentro de la organización de la Iglesia católica en la región.

¿Qué hace tan especial su arquitectura?

La Catedral de Chihuahua es uno de los ejemplos más destacados de arquitectura barroca religiosa del norte de México.

Su fachada de cantera presenta columnas ornamentadas, figuras religiosas, elementos vegetales tallados y detalles que reflejan el trabajo de los artesanos de la época.

Uno de sus rasgos más característicos es el uso de columnas salomónicas, reconocibles por su forma de espiral.

Pero su importancia no se limita a la decoración.

El diseño del edificio responde a proporciones geométricas cuidadosamente calculadas, algo que el INAH ha documentado a partir de estudios arquitectónicos e históricos.

En otras palabras, detrás de las torres que hoy vemos desde la Plaza de Armas existe una combinación de ingeniería, arte, recursos económicos y trabajo artesanal de hace casi tres siglos.

¿Sabías que también es un monumento histórico?

La importancia del inmueble fue reconocida oficialmente en 1939, cuando recibió la declaratoria de monumento histórico.

Esto significa que, además de su función religiosa, forma parte del patrimonio cultural que debe conservarse por su valor arquitectónico e histórico.

Actualmente, la Catedral Metropolitana continúa siendo un espacio de culto y uno de los principales referentes turísticos, culturales y urbanos de Chihuahua.

Se encuentra frente a la Plaza de Armas, en pleno corazón del Centro Histórico.

Una Catedral que cuenta la historia de Chihuahua

Cuando Chihuahua fue fundada en 1709, nadie podía imaginar completamente la ciudad que surgiría durante los siguientes tres siglos.

La Catedral es testigo de buena parte de esa transformación: del crecimiento de una comunidad minera, de la consolidación de sus instituciones y de los cambios que han dado forma a la capital.

Su historia también demuestra que algunos de los lugares más conocidos de Chihuahua todavía tienen mucho por contar.

La próxima vez que pases frente a la Catedral, recuerda que antes de sus torres hubo una pequeña iglesia de adobe y que tuvieron que pasar 182 años desde la fundación de la ciudad para que aquel templo recibiera oficialmente el título de Catedral.

A veces, para descubrir algo nuevo de Chihuahua, no hace falta buscar demasiado lejos. Basta con mirar de nuevo lo que siempre ha estado frente a nosotros.

Redacción por: Jesús Cota

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