El ocaso del Hotel Palacio del Sol: la historia del emblemático edificio que fue testigo del esplendor de Chihuahua

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Hay edificios que guardan la memoria de una ciudad. El Hotel Palacio del Sol, ubicado en el cruce de la Avenida Independencia y Niños Héroes, en pleno centro de la capital, es uno de ellos. Durante décadas fue sinónimo de lujo, exclusividad y modernidad. Hoy, sus puertas permanecen cerradas desde 2019, y su silencio contrasta con los años de esplendor que lo convirtieron en un ícono de la hotelería en el norte del país.

Los años de la construcción: una epopeya obrera

Era principios de la década de 1980 cuando un anuncio radial convocó a los trabajadores de la construcción:

“A todos los que anden buscando trabajo en la obra, les avisamos que ya va a empezar la construcción de un elegante hotel en el meritito centro. Preséntense a partir de mañana muy temprano con lonche y herramienta”.

Al día siguiente, antes de las siete de la mañana, decenas de hombres ya hacían fila en la calle. Máquinas llegaron para escarbar la tierra, camiones cargados de escombros salían sin descanso y, entre el ruido de los martillos y las carretillas, empezó a levantarse una estructura que pronto sería inconfundible: un edificio de 85 metros de altura que los lugareños comparaban con “una caja de leche” por su forma rectangular y sobria.

El sótano fue lo más difícil. Luego, las paredes subieron con rapidez.

El esplendor: 1983, el año del gran estreno

En 1983, el hotel abrió sus puertas bajo el nombre de Excelaris. Para la inauguración, se cortó un enorme moño rojo y se invitó a personalidades de la política, los negocios, el espectáculo y la prensa. El lujo estaba en cada detalle:

  • 183 habitaciones elegantes.
  • Una suite presidencial con todas las comodidades.
  • Restaurante de alta cocina.
  • Salones para eventos, pistas de baile y bar.
  • Tiendas de recuerdos y estacionamiento subterráneo.

Ser huésped del Excelaris era un privilegio. La lista de reservaciones siempre estaba llena y los personajes más importantes que visitaban Chihuahua se alojaban allí. Entre ellos, Luis Miguel, quien solía llegar con su séquito; también Vicente Fernández, Joan Sebastián y Juan Gabriel, cuyos fans se agolpaban en los alrededores cada vez que había un concierto en la ciudad.

El hotel era, además, punto de encuentro de la clase política y empresarial. Sus pasillos guardaban secretos, negociaciones y celebraciones que formaban parte de la vida social de la capital.

El declive: más competencia, menos huéspede

Con el paso de los años, el auge del hotel comenzó a desvanecerse. Nuevos hoteles surgieron en otras zonas de la ciudad, más modernos y mejor ubicados para el turismo de negocios. El Excelaris, luego renombrado como Hotel Palacio del Sol, fue perdiendo clientes y despidiendo empleados.

Cerró en varias ocasiones, pero siempre por mantenimiento o reparaciones menores. Sin embargo, en 2019 anunció una “restauración mayor” para comodidad de los clientes. Muchos creyeron que era solo cuestión de tiempo para que reabriera.

Nunca volvió a abrir.

El misterio del cierre definitivo

En 2022, los dueños confirmaron lo que muchos temían: no habría reapertura. Comenzaron a vender los muebles y un letrero en la fachada aún anuncia la liquidación del mobiliario.

Desde entonces, los rumores no han cesado. Algunos aseguran que el inmueble fue embargado, otros que sería convertido en oficinas gubernamentales, y la versión más reciente señala que fue adquirido por una empresa médica que instalaría consultorios, laboratorios y quirófanos para cirugías ambulatorias.

Hasta ahora, ninguna de esas versiones se ha confirmado. Lo único cierto es que el edificio permanece clausurado y vigilado para evitar intrusos.

Incendios misteriosos y ocupantes fantasma

Pero el silencio del inmueble ha sido interrumpido en varias ocasiones. Los bomberos han acudido al menos en dos ocasiones para controlar incendios originados desde el interior del hotel. Nadie sabe cómo empiezan, ni quién los provoca.

Para algunos, es señal de que alguien —sin pagar tarifa— ya se hospeda en el lugar. Para otros, es el eco de un edificio que no termina de morir.

Un ícono a la espera

El Palacio del Sol fue testigo de la transformación de Chihuahua: de ciudad provinciana a urbe en crecimiento. Sus muros guardan la memoria de noches de gala, conciertos inolvidables y personajes que marcaron época.

Hoy, el edificio se mantiene en pie, mudo y cerrado, mientras la ciudad sigue su curso a sus pies.

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